martes, 18 de marzo de 2014

ARTICULO REVISTA SEMANA SANTA 2014

 “Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños. “Mt 8, 1-5. 10. 12-14

Cuando Don Pascual Orozco Sánchez primer presidente de la cofradía y maestro de instrucción primaria, se hizo cargo de la Asociación de Amigos de la Negación de San Pedro en la primavera de 1865, y decidió nutrirla de cofrades de los alumnos de las escuelas ilicitanas, no cabe pensar que se le ocurriera remotamente que 149 años después, los niños de primaria seguirían siendo los verdaderos protagonistas de la cofradía.
Me lo puedo imaginar desde su casa de la calle corredora con cara de satisfacción y con el orgullo propio de saber que su legado perdura a pesar de los años. Observaría con incredulidad las imágenes de D. José Capuz y se preguntaría donde se encuentran las suyas, aquellas que guardaba en su casa de la calle corredora y de las que tan poquito sabemos los humildes cofrades del Siglo XXI, que vinieron de Alicante, posiblemente del taller de Antonio Riudavest, junto con  la foto incluida en la historia de Elche de Pedro Ibarra, son algunos de los pocos datos que conocemos.
Esos niños decimonónicos fueron los que comenzaron a denominar a la Cofradía Negación de San Pedro como la Cofradía del Gall. Otra vez el protagonismo de los niños en nuestra historia.
Ellos contemplaban al Gallo desde las calles de la todavía Villa de Elche; se mostraba imponente en su pedestal entre San Pedro, la Criada y 2 figuras de hombres sentados, mientras sus padres o abuelos les explicaban amablemente que el Gallo  tan solo es un icono de un pasaje bíblico, y que lo realmente importante es el mensaje de este misterio de la Pasión de Cristo. Pedro negó al Señor traicionando el compromiso que voluntariamente habían hecho mostrando así la fragilidad del ser humano. Para apostillar les contaban, el arrepentimiento inmediato del discípulo en vísperas de la crucifixión.
No debieron ser años fáciles para nuestra cofradía, ni para las otras de la Semana Santa Ilicitana, la  primera mitad del siglo XX. Muchos de los niños de nuestra cofradía tuvieron que hacerse hombres sin que hubiera llegado la hora, no era tiempo de cofradías, ni de procesiones. Los protagonistas de nuestra historia no tenían tiempo de pensar en el Gallo, se preguntaban porque hacía tiempo que su papa no andaba por casa, y estaban demasiado cansados para soñar, el trabajo y el hambre no debieron dejarles mucho tiempo para la imaginación.
Simplemente no comprendían.
La cosa fue yendo mejor; papa con suerte ya había vuelto y aunque seguía el hambre ya no se oían ni rifles ni pistolas, ni algaradas. Solo el sonido del trabajo para intentar recomponer nuestra ciudad y  entre esos ciudadanos D. Alberto Asencio que no contento de poner todo su empeño para ayudar a restaurar la Basílica de Santa María y el Misteri D’Elx, también quiso poner su granito de arena en la Semana Santa, y además de fundar la Cofradía del Cristo de la Fe, fue una de las personas más activas en la reorganización de nuestra Cofradía. El, Junto con el que sería después presidente hasta su fallecimiento D. Vicente Ruiz, miembro de la antigua Cofradía antecesora, dispusieron lo necesario para que el Pas del Gall saliera a la calle. D. Alberto desempolvo las cuartillas con los bocetos de la Virgen de la Asunción que años antes esculpiría Don José Capuz y volvió a contactar con su amigo para que realizara las nuevas imágenes.
Enseguida los papas y mamas de la época vieron el lugar donde llevar a sus niños para que empezaran a sentir la Semana Santa. Vinieron de todos los colegios de Primaria de la Ciudad, pero sobretodo de los entonces colegios privados religiosos establecidos en la Ciudad, Carmelitas en un primer momento y Jesuitinas y Salesianos después fueron y son fuente incansable de cofrades, aunque ahora tengan  proyectos propios muchos de los que se pueden permitir hacer doblete siguen engrosando nuestra cofradía. Y es que ser del Gallo, no es lo mismo.
La zona de la Iglesia del Salvador fue la zona de influencia sumándose más adelante el Corazón de Jesús que tras la construcción del templo se convirtió en la sede canónica de la cofradía
Mis niños posaban contentos con su gran Babero y su antifaz con un gran agujero para que los abuelos y abuelas pudieran darle un gran Beso añorando sin duda aquellos años en los que ellos también fueron cofrades, la bolsa de caramelos preparada y preparados también todos los sentidos para encontrar entre el público a su compañero de pupitre, estaría en alguna calle esperando el paso del trono, ya que el salía en la caída y se prometían ir a verse mutuamente y recoger los caramelos.
Los Pilares (Ahora llamados costaleros) se conformaban con una pequeña invitación y una bolsa de caramelos para sacar el paso, y acompasados al ritmo de la música portaban orgullosos a nuestro titular. Un señor iba enchufando un cable a las farolas de las calles para que el trono tuviera luz suficiente, podían poner cirios pero así era más moderno. Mientras tanto los niños felices, con los bolsillos llenos de caramelos. Ni el contoneo, ni la música, ni el señor del cable, ni Don Vicente Ruiz (Con caramelos perfectamente repartidos en los bolsillos del traje) ni sus acompañantes, conseguían atraer su atención. Otra vez el Gallo, en su nuevo pedestal, altivo, en su esforzado canto era  motivo de las miradas y de las preguntas de los niños, y otra vez las explicaciones pertinentes. Y es que los papas y los abuelos llevan a los niños a las procesiones no por los caramelos, sino para enseñarles la Pasión de Cristo y eso no debería olvidarse nunca. El caramelo es únicamente un vehículo para que la espera sea más corta.
Curiosamente En los años posteriores Una Juguetería en la calle Salvador se convirtió en el centro neurálgico, los niños iban a dejar la carta al Rey Baltasar colocado en la puerta y cercana la Semana Santa a recoger el blandón de la cofradía. Don Jose Rico la regentaba junto a su mujer y junto con algunos colaboradores pasaban horas repartiendo “el palo” necesario para poder procesionar el Lunes y Viernes Santo. No podía ser de otra manera un amante de los niños y sobretodo buen hombre se hizo cargo de la cofradía. La tienda con aromas de madera y naftalina se llenaba de la ilusión de los niños. Por allí pasaron miles de ellos, muchos ahora dirigentes de otras cofradías y hermandades, alets, tambores, costaleros que se les ilumina la cara cada vez que se acuerdan de aquellos años. Don Jose Rico primero Junto a Don Jose Beltrán posteriormente hicieron que nuestra cofradía se haya convertido en la cantera de la Semana Santa Ilicitana. Y estamos orgullosos, porque los cofrades que han estado en el gallo y siguen en el mundo de la Semana Santa recuerda su paso por aquí con verdadera alegría y algún toque de emoción al recordar esa persona que ya no está.
Los años 80 y 90, fueron años convulsos con vientos de cambio y con intentos cada vez más serios de limitar, hasta prohibir alguna cofradía, el reparto de caramelos, sobretodo el Viernes Santo,  y los recortes en tamaño de la cofradías, sino en cofrades si en metros. Don José Beltrán lidio este panorama protegiendo a los niños y consiguiendo que este pensamiento se fuera diluyendo y aunque a día de hoy todavía hay gente que piensa así, nuestros niños siempre podrán llevar en sus bolsas los caramelos que deseen. El Gallo es especial y debe cumplir la tradición. Muchas de esas cofradías que eran reticentes ya no ven tan mal que se repartan y lo han vuelto a autorizar.
Ya en el Siglo XXI,  con Don Antonio Bri presidente actual de la cofradía se ha vuelto a hombros, se ha compuesto una nueva banda de tambores compuesta mayormente por niños y se ha intentado ordenar a los cofrades de manera más correcta para que se vayan habituando a la disciplina de las cofradías y de la Semana Santa, aunque en realidad son y seguirán siendo espíritus libres
Para concluir, me gustaría tomarme la libertad de dar  las gracias en nombre de todos los que han pasado, están y estarán en nuestra cofradía, y en el mío propio, a todos los PADRES Y MADRES, ABUELOS Y ABUELAS que nos confecionarón la vesta, nos pagaron “el palo”, nos compraron los caramelos, y nos hicierón participes de esta  Gran Cofradía “La Negación de San Pedro”



José Ant. Beltrán Cano

Vice-Presidente Negación de San Pedro


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