“Y
el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. De igual modo,
el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños. “Mt
8, 1-5. 10. 12-14
Cuando Don Pascual Orozco Sánchez primer presidente de la cofradía
y maestro de instrucción primaria, se hizo cargo de la Asociación de Amigos de
la Negación
de San Pedro en la primavera de 1865, y decidió nutrirla de cofrades de los
alumnos de las escuelas ilicitanas, no cabe pensar que se le ocurriera
remotamente que 149 años después, los niños de primaria seguirían siendo los
verdaderos protagonistas de la cofradía.
Me lo puedo imaginar desde su casa de la calle corredora con cara
de satisfacción y con el orgullo propio de saber que su legado perdura a pesar
de los años. Observaría con incredulidad las imágenes de D. José Capuz y se
preguntaría donde se encuentran las suyas, aquellas que guardaba en su casa de
la calle corredora y de las que tan poquito sabemos los humildes cofrades del
Siglo XXI, que vinieron de Alicante, posiblemente del taller de Antonio
Riudavest, junto con la foto incluida en
la historia de Elche de Pedro Ibarra, son algunos de los pocos datos que
conocemos.
Esos niños decimonónicos fueron los que comenzaron a denominar a la Cofradía Negación
de San Pedro como la Cofradía
del Gall. Otra vez el protagonismo de los niños en nuestra historia.
Ellos contemplaban al Gallo desde las calles de la todavía Villa
de Elche; se mostraba imponente en su pedestal entre San Pedro, la Criada y 2 figuras de
hombres sentados, mientras sus padres o abuelos les explicaban amablemente que
el Gallo tan solo es un icono de un
pasaje bíblico, y que lo realmente importante es el mensaje de este misterio de
la Pasión de
Cristo. Pedro negó al Señor traicionando el compromiso que voluntariamente
habían hecho mostrando así la fragilidad del ser humano. Para apostillar les
contaban, el arrepentimiento inmediato del discípulo en vísperas de la
crucifixión.
No debieron ser años fáciles para nuestra cofradía, ni para las
otras de la Semana Santa
Ilicitana, la primera mitad del siglo
XX. Muchos de los niños de nuestra cofradía tuvieron que hacerse hombres sin
que hubiera llegado la hora, no era tiempo de cofradías, ni de procesiones. Los
protagonistas de nuestra historia no tenían tiempo de pensar en el Gallo, se
preguntaban porque hacía tiempo que su papa no andaba por casa, y estaban
demasiado cansados para soñar, el trabajo y el hambre no debieron dejarles
mucho tiempo para la imaginación.
Simplemente no comprendían.
La cosa fue yendo mejor; papa con suerte ya había vuelto y aunque
seguía el hambre ya no se oían ni rifles ni pistolas, ni algaradas. Solo el
sonido del trabajo para intentar recomponer nuestra ciudad y entre esos ciudadanos D. Alberto Asencio que
no contento de poner todo su empeño para ayudar a restaurar la Basílica de Santa María y
el Misteri D’Elx, también quiso poner su granito de arena en la Semana Santa , y
además de fundar la Cofradía
del Cristo de la Fe ,
fue una de las personas más activas en la reorganización de nuestra Cofradía. El,
Junto con el que sería después presidente hasta su fallecimiento D. Vicente
Ruiz, miembro de la antigua Cofradía antecesora, dispusieron lo necesario para
que el Pas del Gall saliera a la calle. D. Alberto desempolvo las cuartillas
con los bocetos de la Virgen
de la Asunción
que años antes esculpiría Don José Capuz y volvió a contactar con su amigo para
que realizara las nuevas imágenes.
Enseguida los papas y mamas de la época vieron el lugar donde
llevar a sus niños para que empezaran a sentir la Semana Santa.
Vinieron de todos los colegios de Primaria de la Ciudad , pero sobretodo de
los entonces colegios privados religiosos establecidos en la Ciudad , Carmelitas en un
primer momento y Jesuitinas y Salesianos después fueron y son fuente incansable
de cofrades, aunque ahora tengan
proyectos propios muchos de los que se pueden permitir hacer doblete
siguen engrosando nuestra cofradía. Y es que ser del Gallo, no es lo mismo.
La zona de la
Iglesia del Salvador fue la zona de influencia sumándose más
adelante el Corazón de Jesús que tras la construcción del templo se convirtió
en la sede canónica de la cofradía
Mis niños posaban contentos con su gran Babero y su antifaz con un
gran agujero para que los abuelos y abuelas pudieran darle un gran Beso
añorando sin duda aquellos años en los que ellos también fueron cofrades, la
bolsa de caramelos preparada y preparados también todos los sentidos para
encontrar entre el público a su compañero de pupitre, estaría en alguna calle
esperando el paso del trono, ya que el salía en la caída y se prometían ir a
verse mutuamente y recoger los caramelos.
Los Pilares (Ahora llamados costaleros) se conformaban con una
pequeña invitación y una bolsa de caramelos para sacar el paso, y acompasados
al ritmo de la música portaban orgullosos a nuestro titular. Un señor iba
enchufando un cable a las farolas de las calles para que el trono tuviera luz
suficiente, podían poner cirios pero así era más moderno. Mientras tanto los
niños felices, con los bolsillos llenos de caramelos. Ni el contoneo, ni la
música, ni el señor del cable, ni Don Vicente Ruiz (Con caramelos perfectamente
repartidos en los bolsillos del traje) ni sus acompañantes, conseguían atraer
su atención. Otra vez el Gallo, en su nuevo pedestal, altivo, en su esforzado canto
era motivo de las miradas y de las
preguntas de los niños, y otra vez las explicaciones pertinentes. Y es que los
papas y los abuelos llevan a los niños a las procesiones no por los caramelos,
sino para enseñarles la Pasión
de Cristo y eso no debería olvidarse nunca. El caramelo es únicamente un
vehículo para que la espera sea más corta.
Curiosamente En los años posteriores Una Juguetería en la calle
Salvador se convirtió en el centro neurálgico, los niños iban a dejar la carta
al Rey Baltasar colocado en la puerta y cercana la Semana Santa a
recoger el blandón de la cofradía. Don Jose Rico la regentaba junto a su mujer
y junto con algunos colaboradores pasaban horas repartiendo “el palo” necesario
para poder procesionar el Lunes y Viernes Santo. No podía ser de otra manera un
amante de los niños y sobretodo buen hombre se hizo cargo de la cofradía. La
tienda con aromas de madera y naftalina se llenaba de la ilusión de los niños.
Por allí pasaron miles de ellos, muchos ahora dirigentes de otras cofradías y
hermandades, alets, tambores, costaleros que se les ilumina la cara cada vez
que se acuerdan de aquellos años. Don Jose Rico primero Junto a Don Jose
Beltrán posteriormente hicieron que nuestra cofradía se haya convertido en la
cantera de la Semana Santa
Ilicitana. Y estamos orgullosos, porque los cofrades que han estado en el gallo
y siguen en el mundo de la
Semana Santa recuerda su paso por aquí con verdadera alegría
y algún toque de emoción al recordar esa persona que ya no está.
Los años 80 y 90, fueron años convulsos con vientos de cambio y
con intentos cada vez más serios de limitar, hasta prohibir alguna cofradía, el
reparto de caramelos, sobretodo el Viernes Santo, y los recortes en tamaño de la cofradías, sino
en cofrades si en metros. Don José Beltrán lidio este panorama protegiendo a
los niños y consiguiendo que este pensamiento se fuera diluyendo y aunque a día
de hoy todavía hay gente que piensa así, nuestros niños siempre podrán llevar
en sus bolsas los caramelos que deseen. El Gallo es especial y debe cumplir la
tradición. Muchas de esas cofradías que eran reticentes ya no ven tan mal que
se repartan y lo han vuelto a autorizar.
Ya en el Siglo XXI, con Don
Antonio Bri presidente actual de la cofradía se ha vuelto a hombros, se ha
compuesto una nueva banda de tambores compuesta mayormente por niños y se ha
intentado ordenar a los cofrades de manera más correcta
para que se vayan habituando a la disciplina de las cofradías y de la Semana Santa , aunque
en realidad son y seguirán siendo espíritus libres
Para concluir, me gustaría tomarme la libertad de dar las gracias en nombre de todos los que han
pasado, están y estarán en nuestra cofradía, y en el mío propio, a todos los
PADRES Y MADRES, ABUELOS Y ABUELAS que nos confecionarón la vesta, nos pagaron
“el palo”, nos compraron los caramelos, y nos hicierón participes de esta Gran Cofradía “La Negación de San Pedro”
José Ant. Beltrán Cano
Vice-Presidente Negación de San Pedro
